A la mañana siguiente. Todas las historias tristes acaban igual: a la mañana siguiente. De la misma manera que todas las historias maravillosas comienzan del mismo modo. Hoy he conocido a una chica. Today I meet this crazy little girl that turns me on. Hoy he conocido a esta chica loca que me vuelve del revés. La traducción no es literaria, pero eso que más da. Todas las buenas historias comienzan y acaban del mismo modo; una explosión, una llama, y más tarde, mucho más tarde con suerte, el vacío. El silencio. La oscuridad. El adiós o el hasta luego. Y es por eso que el ciento veinte por ciento de las canciones son hermosas sentencias de muerte de acordes sencillos y melodías pegadizas. El secreto de una buena canción es el mismo que el de una buena historia. Y ahí esta Son of the preacher man de Dusty Springfield. Y tanto si eres Bill Ray como si eres Dusty, y aunque Dusty no escribió esta canción, sabes que esa vívida explosión más allá del jardín trasero de la iglesia del predicador ha…, bueno ya sabes como ha dejado la hierba. Con siluetas tatuadas en la tierra como en la película Señales. Por eso hoy, y para cualquiera que haya ido más allá del jardín trasero de la puerta del predicador va esta canción.
Explosión, llama, vacío, silencio, oscuridad y bla bla bla. Adiós o hasta luego.
Damm.

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