jueves 12 de marzo de 2009

DAR POR EL CULO

Ella dijo:
_Odio tener que decirte esto, pero no es demasiado grande.
Y yo le pregunté:
_ ¿Por qué tienes que de decirme semejante cosa? Quizás lo tuyo sea demasiado profundo. He olvidado mi brújula y mi navaja de supervivencia. Necesitaré un equipo completo para llegar hasta el otro lado: gasas, comida enlatada, pilas y mi cuchillo.
Ella se dio media vuelta y jugó a hacerse la dormida.
_Ya estamos- pensé.

Eché un vistazo al sur. Estaba oscuro pero podía intuir algo si abría bien los ojos.
No le daría más rodeos al asunto. Lo solté a bocajarro.
Siempre habría estrellas en el cielo.
_Quizás parezca más grande ahí detrás. Ya sabes...
Giró la cabeza. Ahí estaba la mirada del KGB y mis delirios oscuros nadando en un mar de aceite.
Estiró la mano y agarró una botella de cerveza en la que todavía quedaba un colín de birra. Echó un sorbete rápido y volvió a dejarla sobre la mesita. No mucho más tarde se rasco el trasero, y después acercó aquella, mi cosa pequeña a aquél, su pequeño agujero.
_Esta bien. Déjala cerca y quédate quieto.
Agarré mi pequeño cohete y preparé el despegue hacia lo desconocido. Sin embargo aquella puerta debía de tener unos quince cerrojos y un doberman agarrado con una cadena. Puede que allí dentro me encontrase con trampas en el suelo, y más allá, los huesos de los que antes pasaron por ahí.
A ella le dio un respingo. Un "no se qué" que la recorrió de la cabeza a los pies. Energía en estado puro para mantener París alumbrada durante algunos segundos. Después comenzó el tembleque. Era San Francisco, era México, era Japón, o todos ellos juntos segundos antes del gran terremoto.
_ Oh cariño. No sé. Pero puede que todo parezca más grande cuando entra o sale por ese lado, ¿no?. Sigue por Dios.
_ ¡Seguiré por mi cuenta!
¡Antes decías que no era muy grande! ¡Aclárate de una vez mujer! ¿Es grande o pequeña? ¿Es una de las buenas?
Sin darle tiempo a contestar salí de las trincheras y entré a trompicones hasta que desaparecí en aquél agujero negro. ¡Mi madre! Dios debía de haber hecho horas extras y darnos una herramienta doble por cabeza, por lo menos a los chicos blancos.
Ella amagó un gritito y yo me llevé un mordisco en la palma de la mano. Mi mujer querría una explicación, pero yo solo tenía la verdad. En los últimos años se acumulaban tantas escenas con caídas, ataques de perros y gatos, golpes fortuitos contra la mesa del televisor…Había excedentes para escribir un manual para la secreta búsqueda de la jodienda, y material para un borrador con la segunda parte.
Mantuvimos el ritmo; la bombeaba con fuerza, ella jadeaba pensando en quien sabe quién, los muelles crujían como grillos despiadados, las patas de la cama levitaban sobre el suelo, el sudor me resbalaba por la espalda, la humedad relativa me importaba una mierda, y en algún lugar alguien preparaba el pan hasta el amanecer.
Comenzó a llover y se inundaron los bajos con una espesa capa de lodo marrón.
Más tarde me tumbé exhausto, sonriéndole al techo y agarrando una colilla.
_Pásame una vela anda. Una grande, le dije. Sobre su mesita se amontonaban algunas velas encendidas, algunas botellas vacías y la foto de un paisano puesta del revés. Agarró una vela enorme y roja y con ella quemé la punta del cigarrillo echando el humo hacia un lado. Continué con los ojos clavados en el techo. Las malas noticias llegarían en cualquier momento, siempre lo hacían. Tenía un pase de temporada para las malas noticias. Tan solo había que sentarse en una esquina y agarrar el aire con una mano.
_Las hay más grandes-dijo.
Observé mis pies durante un rato. Los diez dedos, las uñas y la pelusa. Calzaban un cuarenta y cuatro pero no parecían tan grandes en perspectiva. Me acabé el humo y tosí.

4 comentarios:

Malo dijo...

Túuuuu, por qué no puedo leer desechos?? déjameeee!!

DAVIDSARA. dijo...

¿Quieres ver mis desechos? ¿Para qué querrías ver mis desechos?

JB dijo...

Tremendo relato.
Menos mal que no mencionaste el olor a mierda que debió suceder al viaje por la carretera secundaria.

DAVIDSARA. dijo...

Gracias.